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domingo, 22 de diciembre de 2013

July's People - Nadine Gordimer

—You know about the big airport where the planes fly overseas? It wasn't working. And before that they shot down a plane with white people who were running away.—
—Who shot? Black people? Our people? How could they do that.— The old woman was impatient with him. —I've seen those planes, they pass over high in the sky, you even see them go behind clouds. You can hear them after you can't see them any more. —
—Over in Moçambique, our people have got some special kind of guns or bombs. They travel very far and very high. They've even got those things in Daveyton and KwaThema and Soweto now—right near town. They hit the plane and it burst in the air. Everyone was burned to death.—
His mother made the stylized, gobbling exclamations that both ward off disaster and attribute it to fate. —What will the white people do to us now, God must save us.—


Escribo esta reseña cuando se cumplen apenas dos semanas de la muerte de Nelson Mandela. Había empezado este libro a fines de abril pero lo terminé recién hace unos días, y la impresión que había tenido antes no es la misma que tengo ahora, porque el paso a la inmortalidad de Madiba sin duda cambió algunas cositas en mi cabeza.

Para empezar, vale la pena aclarar que Nadine Gordimer es una autora sudafricana, blanca pero comunista y activa en la ANC (Congreso Nacional Africano) cuando esta agrupación se encontraba prohibida y pasó a la clandestinidad para adoptar la lucha armada contra el apartheid. Duro.

La premisa de July's People es simple: ¿qué pasaría si los negros de Sudáfrica se rebelaran contra el apartheid con violencia? Así, Gordimer se permite que el libro refleje sus convicciones políticas y sus inquietudes, pero aun más importante que eso, trabaja con un miedo latente entre los blancos: ¿qué pasaría si los negros de Sudáfrica se rebelaran contra el apartheid con violencia? Y si se indaga más, se notará que cuando este libro se escribió, en 1982, había un interrogante sobrevolando la cabeza de todos los blancos, la de los racistas, la de los progres y la de los comunistas: ¿qué pasaría si los negros de Sudáfrica se rebelaran contra el apartheid con violencia?

Bajo este supuesto, Gordimer toma a una familia blanca muy progre, los Smales, que tiene un criado negro, July, al que le pagan bien y a veces le compran una hamburguesa de McDonald's. Los Smales son muy buenos con July, al menos no lo maltratan tanto como otros blancos con criados negros, y le permiten cosas que aquellos no tolerarían. Hasta que un día los negros se rebelan contra los blancos y empiezan las represalias, las venganzas y July, en una muestra de generosidad, lleva a los Smales a refugiarse en su aldea hasta que todo pase.

La estadía en la aldea, claro, no estará libre de conflictos, ya no concernientes a la violencia física, sino a las exploraciones personales. La familia Smales se ve inmersa en una infinidad de nuevas relaciones sociales que no saben ni cómo abordar, y a medida que pasan los días los conflictos se acentúan. Los niños se adaptan rápido, pero Bam y Maureen Smales nunca saben dónde están parados y se embarcan en una búsqueda personal sobre la tolerancia, los valores, la virilidad, la superioridad. Se cuestionan el lugar del otro y del uno. Que el lector se dé cuenta de esto también es sintomático y un logro de la autora: nos preguntamos estas cosas a través de los ojos de los blancos, porque eran los blancos nuestro punto de referencia en Sudáfrica, y no los negros.

July's People es un relato que apela a lo emotivo para lanzar una crítica a las posiciones cómodas frente a problemáticas que no las admiten; es un llamado de atención al silencio cómplice.


Puntuación: 8/10 ulis.

El dato de color: Bam Smales asistió a una conferencia de arquitectos en Buenos Aires y guardaba un bolso con la inscripción "Aerolíneas Argentinas" de aquel viaje.

Me gustaría debatirlo con: el Doctor Khumalo, aquella promesa fallida del fútbol sudafricano que supo jugar su puñado de partidos en Ferro y amargó a unos cuantos que lo tenían en el Gran DT.

Próximo libro: Fear and Loathing in Las Vegas, de Hunter S. Thompson

sábado, 2 de marzo de 2013

Franny and Zooey - J.D. Salinger

TINA (morosely): Oh, darling, darling, darling. I'm not much good to you, am I?
RICK: Don't say that. Don't ever say that, you hear me?
TINA: It's true, though. I'm a jinx. I'm a horrible jinx. If it hadn't been for me, Scott Kincaird would have assigned you to the Buenos Aires office ages ago. I spoiled all that. (Goes over to window) I'm one of the little foxeds that spoil the grapes. I feel like someone in a terribly sophisticated play. The funny part is, I'm not sophisticated. I'm not anything. I'm just me. (Turns) Oh, Rick, Rick, I'm scared. What's happened to us? I can't seem to find us anymore. I reach out and reach out and were just not there. I'm frightened. I'm a frighetened child. (Looks out window) I hate this rain. Sometimes I see me dead in it.
RICK (quietly): My darling, isn't that a line from "A Farewell to Arms"?
TINA (Turns, furious): Get out of here. Get out! Get out of here before I jump out of this window. Do you hear me?
RICK (grabbing her): Now you listen to me. You beautiful little moron. You adorable, childish, self-dramatizing—

Zooey's reading was suddenly interrupted by his mother's voice—importunance, quasi-constructive—addressing hime from outside the bathroom door: "Zooey? Are you still in the tub?"
"Yes, I'm still in the tub. Why?"
"I want to come in for just a teeny minute. I have something for you."


¿Han notado cómo no para de hablarse de los hipsters en todos lados? Lo que me sorprende es que tengo amigos tan ajenos a la cultura popular yanki que por ahí no te conocen ni "We're not Gonna Take It" de Twisted Sister, pero que saben lo que es un hipster. La globalización de ese término en particular, de esa tribu urbana, para mí ha trascendido tantas barreras que hoy en día NADIE desconoce lo que es un hipster. ¡Hasta mis viejos y mis abuelos saben lo que son!

Pero si de repente conocen a alguien que no sabe lo que es un hipster (y por ende, todavía no odia a los hipsters, o simplemente piensa que son unos "chetos"), Franny and Zooey es el libro que tienen que recomendarle para que sepa de una buena vez cómo viene la cosa.

Franny and Zooey está compuesto por dos cuentos, uno corto y otro medianamente largo: "Franny" y "Zooey". El primero se centra en la hija más chica de la familia Glass, una familia muy peculiar de Nueva York, en la que hay otros hijos más grandes (en particular Seymour y Buddy tienen mucha importancia en estos relatos), y que tienen, por ejemplo, el mérito de que todos los chicos participaron de un programa de televisión cuando niños. "Zooey" se enfoca en el varón más chico, Zachary (Zooey de cariño), y en la angustia religiosa y espiritual de Franny.

Van a tener muchos diálogos que invitan a pensar en cuándo demonios empezamos todos a creernos tan importantes. Porque es cierto, ¿no? En algún momento a alguno de nuestros antepasados se le ocurrió pensar que nuestras vidas tienen que tener sentido, y que tenemos que tener a Dios de nuestro lado. Franny and Zooey es sobre esa búsqueda de sentido, sobre el apetito espiritual en una vida material, y sobre la aparente nimiedad de cualquier cosa que no está a la altura de lo que nosotros pensamos que merecemos.

Aparte de eso, recomiendo mucho la prosa del libro. A mí me encantaron The Catcher in the Rye y también los cuentos de Nine Stories, que tienen esa sensación de oralidad tan bien lograda que te vuela la peluca. Franny and Zooey es otro logro de Salinger, que de nuevo muestra toda su maestría para capturar la esencia del diálogo.

Por otra parte, qué loco que se mencione a Buenos Aires en un libro de Salinger, ¿no les parece? Aunque ya nos habíamos topado con menciones a Buenos Aires ambién en Cándido de Voltaire y eso es más loco todavía. ¡Ah! Toda mi vida me engañaron: estaba convencido que Zooey era una mujer, pero resulta que era el hermano mayor de Franny. Es más, él es el que está detrás del nombre de la insoportable, intolerable, fastidiosa, irritante, inaguantable e insufrible Zooey Deschanel.


Puntuación: 9/10 ulis.

Me gustaría debatirlo con: Joseph Ratzinger (ahora que debe estar al pedo).

Próximo libro: The Elegance of the Hedgehog, de Muriel Barbery

sábado, 21 de julio de 2012

Cándido - Voltaire


Durmiendo a pierna suelta estaba en mi cama, cuando plugo al cielo que entraran los búlgaros en nuestra soberbia quinta de Thunder-ten-tronckh y degollaran a mi padre y a mi hermano e hicieses tajadas a mi madre. Un pazguato de búlgaro de dos varas y tercia, viendo que había yo perdido los sentidos con esta escena, se puso a violarme; con lo cual volví en mí, y empecé a morder, a arañar y a querer sacar los ojos al bulgarote, no sabiendo que era cosa de estilo cuanto en la quinta de mi padre estaba pasando; pero me dio el belitre una cuchillada, junto a la teta izquierda que todavía queda la señal.
—¡Ah! Espero que me la enseñará usted —dijo el ingenuo Cándido.
—Ya la verá usted —dijo Cunegunda—; pero sigamos el cuento.


Antes de empezar a leerlo esperaba algo completamente distinto. Por empezar, porque a Voltaire lo conocía más que nada por su pensamiento político. El tipo forma parte de la camada iluminista, cosa que agradará a muchos (tal vez), y entre otras cosas era un ferviente opositor a la guerra y a la intolerancia (critica el patrioterismo disfrazado de patriotismo, por ejemplo), e igualmente ferviente defensor de las libertades civiles. Todo esto, sin dudas, estará presente en el libro en cuestión.

(Nota al margen: muchas veces he leído en artículos periodísticos y en otros textos no demasiado rigurosos que a Voltaire se lo señala como el padre de la idea de división tripartita de poderes. He consultado varias fuentes y debo decir que jamás leí tal cosa. Puedo estar equivocado y por ahí me sacan la licencia por decir esto, pero creo que se trata de un error más o menos difundido).

Yendo al libro en sí, y después de haber hecho esta breve observación, lo que más me llamó la atención es que Cándido es desopilante. Parece una comedia a lo Chavo del 8, pero ambientada en el mundo pre Revolución Francesa. El protagonista, Cándido, es un tipo que hace honor a su nombre: es simple, directo, sin pretensiones, pero a veces es también medio zonzo. Y a pesar de su falta de agudeza mental, el tipo no deja de darse cuenta de las mentiras del mundo, de cómo Europa en realidad está llena de miserias, de guerras que alimentan sólo las ambiciones de reyes y aristócratas, de intolerancia, de injusticias, etc. Un tipo sin muchas luces que, sin embargo, es el más lúcido y honesto de cuantos personajes aparecerán.

Me encantó también que haya una referencia a los guaraníes (dicen algo así como que en Paraguay hay unos indígenas que les hacen frente y derrotan a los españoles), a un Perú opulento y generoso e incluso a (prepárense) ¡Buenos Aires! El comentario es mínimo, pero no deja de sacarme una sonrisa.

Aparte de eso, leí que el libro en general es una sátira (tal parece que Voltaire escribió unas cuantas) que buscaba polemizar con el optimismo leibniziano. No sé nada de Leibniz, pero si esto es cierto, se nota mucho y hasta hay referencias directas.

En fin, si alguien quiere reirse un poco como lo hacían en el 1700, que lea este libro.


Puntuación: 6/10 ulis.

Me gustaría hacer una adaptación a la televisión de Cándido con: Chespirito.

Próximo libro a reseñar: A Modest Proposal, de Jonathan Swift.