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jueves, 20 de marzo de 2014

Fundación - Isaac Asimov

R. Considere que Trántor tiene una población de más de cuarenta mil millones. Considere también que la tendencia que nos lleva a la ruina no pertenece únicamente a Trántor, sino a todo el imperio y éste contiene cerca de mil billones de seres humanos.
P. Comprendo. Entonces quizá cien mil personas puedan cambiar la tendencia, si ellos y sus descendientes trabajan durante quinientos años.
R. Me temo que no. Quinientos años es muy poco tiempo.
P. ¡Ah! En ese caso, doctor Seldon, sus declaraciones no estaban encaminadas a esta deducción. Ha reunido a cien mil personas en los confines de su proyecto. Son insuficientes para cambiar la historia de Trántor en quinientos años. En otras palabras, no pueden evitar la destrucción de Trántor hagan lo que hagan.
R. Desgraciadamente, tiene usted razón.


OK. Puede ser cierto que yo no sea el mejor lector de ciencia ficción. Me gusta mucho leer literatura de divulgación científica, leer sobre la filosofía de la ciencia, escuchar el podcast de Neil deGrasse Tyson, y pucha, Cosmos es mi libro favorito en todo el universo. Es cierto también que si no fuera por las pelis posapocalípticas, tampoco miraría mucha ciencia ficción en la pantalla. Muchos nerdos me recomendaron este libro y me juraron y perjuraron que me encantaría. Admito que las primeras cien páginas me cautivaron, pero sabiendo que puedo elegir, sé que no voy a leer el resto de la saga. Y aquí explico por qué.

La historia de Fundación gira en torno a la idea de que en el futuro muy muy lejano los humanos hemos colonizado la galaxia. Somos tantos, estamos tan desperdigados por el cosmos y ha pasado tanto tiempo desde que nos aventuramos por el vacío que ya ni nos acordamos de dónde vienen los humanos. Sí, es cierto: nadie recuerda que todo salió de la Tierra.

Así como parece que nuestra raza prospera, la verdad es que el imperio galáctico se está debilitando por el propio peso de los virreinatos -nuestras subdivisiones administrativas- en las afueras de este macroestado. En ese contexto, existe un experto en una nueva disciplina de las ciencias sociales, la psicohistoria. Esta ciencia es una mezcla de historia, psicología social, sociología y...¿alguna ciencia natural? La psicohistoria permite a quien la domina predecir el futuro con un margen de certeza impresionante, y todo porque se centra en grandes conglomerados de seres pensantes moviendo el curso de la historia hacia un lado u otro.

Y otra vez volvemos con esto de poder predecir hechos futuros y el determinismo y el libre albedrío. Supongamos por un momento que existe cierto margen de maniobra; pues bien, para la psicohistoria eso no importa, porque aunque un individuo sepa qué es lo que se ha previsto para la humanidad entera, él solo no puede cambiarlo, ni aunque se una a una gran multitud de gente. Y las predicciones de la psicohistoria son bastante específicas y para nada ambiguas, así que tampoco es que hacen la trampa del astrólogo.

Todo este asunto me dejó pensando...hasta que me terminé el café con leche y llegué a la conclusión de que es una ridiculización de las ciencias sociales. ¿Por qué? Pues porque pretende que si las ciencias sociales utilizaran los mismos métodos de las ciencias naturales, entonces podría hacer el mismo tipo de predicciones. Y ahí es donde uno se da cuenta de por qué no le gustan tanto los cientistas naturales: porque los tipos se creen tan capos y tan perfectos que la impredecibilidad de los hechos sociales les parecen un escollo irresoluble que invalidad toda ciencia social.

Pues no. Y ahora me vengo dándole una calificación un poco más baja al libro.


Puntuación: 6/10 ulis.

Te lo recomiendo si: te gustan por igual Game of Thrones y Mad Max.

Próximo libro: Billy Liar, de Keith Waterhouse

miércoles, 8 de enero de 2014

Slaughterhouse-Five - Kurt Vonnegut

Billy had a framed prayer on his office wall which expressed his method for keeping going, even though he was unenthusiastic about living. A lot of patients who saw the prayer on Billy’s wall told him that it helped them to keep going, too. It went like this: “God grant me the serenity to accept the things I cannot change, courage to change the things I can, and wisdom always to tell the difference.” Among the things Billy Pilgrim could not change were the past, the present, and the future.


Bueno, la verdad es que no tenía planeado releer este libro pero lo tuve que hacer para una clase y fue fabuloso hacerlo. ¿Vieron que hay gente que relee libros, casi con tanta frecuencia como los lee? Creo que yo releí solamente cuatro libros en mi vida: La odisea de Homero (por obvias razones y también porque me llevé Latín a marzo), Ceremonia secreta de Marco Denevi (porque me llevé Castellano a marzo), Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez (ídem) y Slaughterhouse-Five. Cada tanto releo fragmentos de algunos clásicos como Facundo de Domingo Sarmiento o Martín Fierro de José Hernández, pero esta es la primera vez que releo un libro entero sin haberme llevado una materia a marzo. Claro que además hace rato que no estoy en la secundaria.

Debo decir, sin embargo, que este es uno de esos libros que sí vale la pena releer. No solo porque es bueno, sino porque la primera vez no lo entendés. Tan simple como eso. Bah, supongo que hay libros que vale la pena releer, porque yo no lo hago pero mis amigos que releen libros me lo contaron. Y no es para menos que sea difícil de entender: la prosa de Vonnegut pega un ida y vuelta que te deja mareado. No como para vomitar, pero sí para tener que afirmarse en la pared. Veamos por qué.

Nuestro protagonista en este caso es Billy Pilgrim, un tipo común que peleó en la segunda guerra mundial (para EE. UU., obviamente), cuyo batallón estaba desplegado en Dresden. La pasó mal, como cualquiera que haya peleado en una guerra, pero además la pasó peor porque hacía un frío que te helaba hasta el caracú y el tipo no tenía ni borcegos, y encima de eso, le toca ser prisionero de guerra. Como si eso no fuera suficiente, sufre el bombardeo aliado en Dresden, que desató una tormenta de fuego que quemó hasta el oxígeno de la ciudad y trajo las lamentables consecuencias de una ofensiva de esas características.

Ante tanta desidia, sin embargo, la psique de Billy no parece quedar afectada: vuelve a Ohio, se casa, ejerce la optometría y pone su bolichito con el que le va muy bien. Tiene una vida típicamente estadounidense, con una casa en los suburbios, una esposa a la que ama pero no tanto, unas memorias de veterano y un trabajo que le da satisfacciones y le permite irse de vacaciones todos los años.

Claro que si el libro consistiera en eso sería una porquería. Slaughterhouse-Five se convierte en un relato de ciencia ficción, con abducciones extraterrestres y viajes que abren agujeros en el tejido espacio-temporal. A partir de allí, nuestro protagonista salta de un episodio de su vida al otro sin ningún orden cronológico, y ve el pasado, el presente y el futuro como un continuum desplegado a la manera de una cadena montañosa, en el que se sitúa en un punto u otro (y vive un momento u otro) según los caprichos de su mente. Entre esas travesías, Billy Pilgrim, el narrador y Kurt Vonnegut se preguntan sobre el porqué de las guerras, intercalan reflexiones sobre el sufrimiento, el destino, el libre albedrío y la (in)evitabilidad de las guerras entre los seres humanos.

Cuando uno piensa en la conexión entre los libros y las guerras, no puede dejar de observar cómo estas inspiraron cantidad de literatura en forma de infinidad de cuentos, poemas, novelas y obras de teatro, además de sendos relatos de no ficción como autobiografías, memorias y ensayos. El absurdo del conflicto bélico y las situaciones límite que produce han sembrado el terreno a las reflexiones más dispares. En el caso de Vonnegut y su Slaughterhouse-Five, la posición resulta la del fatalismo: si tenemos libre albedrío, ¿cómo es posible que no hayamos evitado la brutalidad del enfrentamiento armado? ¿Cómo puede explicarse la segunda guerra mundial sino por una inexorabilidad intrínseca?

Es difícil de responder. Y así va. Poo-tee-weet.


Puntuación: 8/10 ulis.

El comentario politológico: en el seno del marxismo, ideología de la acción si las hay, existe un viejo debate sobre el alcance del libre albedrío y la acción política, y los límites que impone el determinismo dialéctico o la estructura. Personalmente, creo que los humanos siempre nos sentimos pequeñitos frente a los acontecimientos de esta magnitud, llámese guerra o revolución, y aún en la era de la ciencia estos se nos presentan como más o menos imponderables. Todavía nos falta.

Próximo libro: Fundación, de Isaac Asimov

lunes, 30 de diciembre de 2013

Fear and Loathing in Las Vegas - Hunter S. Thompson

We had two bags of grass, 75 pellets of mescaline, five sheets of high-powered blotter acid, a saltshaker half-full of cocaine, a whole galaxy of multi-colored uppers, downers, screamers, laughers... Also, a quart of tequila, a quart of rum, a case of beer, a pint of raw ether, and two dozen amyls. Not that we needed all that for the trip, but once you get locked into a serious drug collection, the tendency is to push it as far as you can. The only thing that really worried me was the ether. There is nothing in the world more helpless and irresponsible and depraved than a man in the depths of an ether binge, and I knew we'd get into that rotten stuff pretty soon.


Fear and Loathing in Las Vegas arranca con una de las oraciones inaugurales más famosas de la literatura: "We were somewhere around Barstow on the edge of the desert when the drugs began to take hold". Además de dar el puntapié inicial de la novela, esta oración contiene la idea de dinamismo y velocidad que definirá a todo el relato. Empieza in medias res, y todo el tiempo parece estar en medio de algo, pues el narrador y protagonista Raoul Duke (basado en Thompson) y su abogado Dr. Gonzo se embarcan en una travesía frenética en Las Vegas; travesía estrepitosa y caótica, sin destino fijo y mucho menos itinerario, a la que la narración de Duke intenta desesperadamente seguirle el paso pero a la que inevitablemente siempre llega tarde.

Y además tenemos el pequeño detalle de las drogas. La mezcla de narcóticos incluye mescalina, cocaína, hashish, hierba, éter y LSD, más mares de alcohol y mucho pomelo, por la vitamina C. Con ese cóctel, no sorprende que muchas veces se disipen las fronteras de la realidad y la ficción, o la diferencia entre Raoul Duke y Hunter S. Thompson. La novela juega con la percepción, incluso apelando a ilustraciones y a manchas de tinta sobre algunas páginas.

La novela, dividida en dos partes, encuentra su punto más álgido en la segunda parte. En ella, los protagonistas encuentran una nueva excusa para seguir dando vueltas en Las Vegas y seguir con sus desventuras: una conferencia sobre narcóticos y drogas peligrosas organizada por fiscales de distrito de todo EE. UU. Se quedan como periodistas y se mezclan con los policías mientras disfrutan/sufren los efectos de las drogas y tratan de escaparle a las consecuencias de darle ácido a una menor.

Sin embargo, es necesario hacer la aclaración de que Fear and Loathing in Las Vegas no es una apología de las drogas, ni la bitácora de un drogón (o yonqui, como aparece siempre en las traducciones españolas), sino una crítica demoledora del sinsentido en el que los EE. UU. se habían sumido en la década de 1970. El nihilismo mal entendido de Duke y Dr. Gonzo es la manera que encontró Hunter S. Thompson de resaltar el absurdo de la época, pues la realidad en sí misma era ridícula. Thompson pone en boca de Duke sus opiniones sobre el gobierno de Nixon, la policía y la cultura de las drogas. Se burla del consumismo desenfrenado y muestra cómo se ve a la luz de la falopa. El continuo y errático movimiento de los protagonistas es, al mismo tiempo, una metáfora de la turbulencia de la época. "We can't stop here. This is bat country!".


Puntuación: 7/10 ulis

Si te gustó, te recominedo: A Scanner Darkly (Una mirada en la oscuridad en español), de Phillip K. Dick. También es sobre la cultura de las drogas, pero ya en la generación siguiente. La película, dirigida por Richard Linklater, es igual de buena.

Próximo libro: Slaughterhouse-Five, de Kurt Vonnegut

domingo, 23 de junio de 2013

Timbuktu - Paul Auster

The dog was a nervous wreck by then. His heart had jumped through a hundred hoops of dread and despair, and when he understood that a reprieve had been granted, that the hour of reckoning had been pushed back a little longer, he nearly collapsed with exhaustion. It was all too much for him. When he saw his master sit down on the ground and lean his back against the walls of Poland, he had vowed to stay awake, to keep watch over him until the bitter end. That was his duty, his fundamental responsibility as a dog. Now, as he listened to the familiar dirge of Willy's snoring, he couldn't resist the temptation to close his eyes. The tranquilizing effects of the sound were that powerful. Every night for seven years, Mr. Bones had drifted off to sleep on the waves of that music, and by now it was a signal that all was right with the world, that no matter how hungry or miserable you felt at that moment, the time had come to put aside your cares and lfoat into the land of dreams. After some minor readjustments of position, that was precisely what Mr. Bones did. He laid his head on Willy's stomach, Willy's arm involuntarily lifted itself up into the air, then came down to rest across the dog's back, and the dog fell asleep.


Contrariamente a lo que el título parece indicar, la historia no se desarrolla en Mali, sino en la costa este de Estados Unidos, y  contrariamente a lo que uno podría pensar, el protagonista es un perro. Sí, el que está en la tapa, se presume.

Mr. Bones es un perro délmer, como se dice allá en Paraguay: Délmer Cado. Es un perrito sin raza definida que tiene de dueño a un vagabundo, que es poeta y está obsesionado con la Navidad y la figura de Papá Noel. Los dos emprenden un viaje desde Brookleyn a Baltimore para encontrar a la profesora de inglés de la secundaria de Willy G. Chistmas (tal su nuevo nombre), para que se haga cargo de sus manuscritos, ya que presiente su inminente muerte.

No tienen ni un poquito de suerte. Mr. Bones empieza a andar por el mundo. sin dueño, como un ronin. Como es un can muy inteligente y práctico, sale de Baltimore solito y llega a Virginia. Claro que encuentra con nuevos problemas, y encima, empieza a tener sueños que lo llenan de remordimiento y culpa por haber dejado a Willy. ¡Qué vida de perros!

La historia sigue y Mr. Bones encuentra nuevos dueños, se mete en nuevos problemas (incluido un altercado con el dueño de un restaurante chino, que nuestro protagonista piensa que lo va a cocinar), riega amor y cosas lindas.

La prosa de Auster, a veces fragmentaria, busca imitar la forma de pensar resquebrajada de un perro que, pobrecito, vive como un perro. El narrador está agarrado de la cola de Mr. Bones como un globo, y describe una trayectoria errática, tanto como la del perrito y su dueño. Con todo esto, Auster intenta hacernos pensar sobre los límites y las potencialidades de nuestra vida, las elecciones que hacemos y sus consecuencias.

Pero...lamento decir que la comparación con The Call of the Wild de Jack London es inexpugnable. En esta lista ya nos había tocado un libro en el que tenemos un protagonista perro que piensa y siente como un humano. Ahora bien, Timbuktu pierde por goleada. Cuando lo quieran guardar en la biblioteca, pónganlo debajo del libro de London.


Puntuación: 5/10 ulis.

Leer después de: ver Todos los perros van al cielo.

Próximo libro: July's People, de Nadine Gordimer.

sábado, 2 de marzo de 2013

Franny and Zooey - J.D. Salinger

TINA (morosely): Oh, darling, darling, darling. I'm not much good to you, am I?
RICK: Don't say that. Don't ever say that, you hear me?
TINA: It's true, though. I'm a jinx. I'm a horrible jinx. If it hadn't been for me, Scott Kincaird would have assigned you to the Buenos Aires office ages ago. I spoiled all that. (Goes over to window) I'm one of the little foxeds that spoil the grapes. I feel like someone in a terribly sophisticated play. The funny part is, I'm not sophisticated. I'm not anything. I'm just me. (Turns) Oh, Rick, Rick, I'm scared. What's happened to us? I can't seem to find us anymore. I reach out and reach out and were just not there. I'm frightened. I'm a frighetened child. (Looks out window) I hate this rain. Sometimes I see me dead in it.
RICK (quietly): My darling, isn't that a line from "A Farewell to Arms"?
TINA (Turns, furious): Get out of here. Get out! Get out of here before I jump out of this window. Do you hear me?
RICK (grabbing her): Now you listen to me. You beautiful little moron. You adorable, childish, self-dramatizing—

Zooey's reading was suddenly interrupted by his mother's voice—importunance, quasi-constructive—addressing hime from outside the bathroom door: "Zooey? Are you still in the tub?"
"Yes, I'm still in the tub. Why?"
"I want to come in for just a teeny minute. I have something for you."


¿Han notado cómo no para de hablarse de los hipsters en todos lados? Lo que me sorprende es que tengo amigos tan ajenos a la cultura popular yanki que por ahí no te conocen ni "We're not Gonna Take It" de Twisted Sister, pero que saben lo que es un hipster. La globalización de ese término en particular, de esa tribu urbana, para mí ha trascendido tantas barreras que hoy en día NADIE desconoce lo que es un hipster. ¡Hasta mis viejos y mis abuelos saben lo que son!

Pero si de repente conocen a alguien que no sabe lo que es un hipster (y por ende, todavía no odia a los hipsters, o simplemente piensa que son unos "chetos"), Franny and Zooey es el libro que tienen que recomendarle para que sepa de una buena vez cómo viene la cosa.

Franny and Zooey está compuesto por dos cuentos, uno corto y otro medianamente largo: "Franny" y "Zooey". El primero se centra en la hija más chica de la familia Glass, una familia muy peculiar de Nueva York, en la que hay otros hijos más grandes (en particular Seymour y Buddy tienen mucha importancia en estos relatos), y que tienen, por ejemplo, el mérito de que todos los chicos participaron de un programa de televisión cuando niños. "Zooey" se enfoca en el varón más chico, Zachary (Zooey de cariño), y en la angustia religiosa y espiritual de Franny.

Van a tener muchos diálogos que invitan a pensar en cuándo demonios empezamos todos a creernos tan importantes. Porque es cierto, ¿no? En algún momento a alguno de nuestros antepasados se le ocurrió pensar que nuestras vidas tienen que tener sentido, y que tenemos que tener a Dios de nuestro lado. Franny and Zooey es sobre esa búsqueda de sentido, sobre el apetito espiritual en una vida material, y sobre la aparente nimiedad de cualquier cosa que no está a la altura de lo que nosotros pensamos que merecemos.

Aparte de eso, recomiendo mucho la prosa del libro. A mí me encantaron The Catcher in the Rye y también los cuentos de Nine Stories, que tienen esa sensación de oralidad tan bien lograda que te vuela la peluca. Franny and Zooey es otro logro de Salinger, que de nuevo muestra toda su maestría para capturar la esencia del diálogo.

Por otra parte, qué loco que se mencione a Buenos Aires en un libro de Salinger, ¿no les parece? Aunque ya nos habíamos topado con menciones a Buenos Aires ambién en Cándido de Voltaire y eso es más loco todavía. ¡Ah! Toda mi vida me engañaron: estaba convencido que Zooey era una mujer, pero resulta que era el hermano mayor de Franny. Es más, él es el que está detrás del nombre de la insoportable, intolerable, fastidiosa, irritante, inaguantable e insufrible Zooey Deschanel.


Puntuación: 9/10 ulis.

Me gustaría debatirlo con: Joseph Ratzinger (ahora que debe estar al pedo).

Próximo libro: The Elegance of the Hedgehog, de Muriel Barbery

martes, 26 de febrero de 2013

The Great Gatsby - F. Scott Fitzgerald

He smiled understandingly — much more than understandingly. It was one of those rare smiles witha quality of eternal reassurance in it, that you may come across four or five time in life. It faced — or seemed to face — the whole eternal world for an instant, and then concentrated on you with an irresistible prejudice in your favour. It understood you just so far as you wanted to be understood believed in you as you would like to believe in yourself, and assured you that it had precisely the impression of you that, at your best, you hoped to convey. Precisely at that point it vanished — and I was looking at an elegant young rough-neck, a year or two over thirty, whose elaborate formality of speech just missed being absurd. Some time before he introduced himself I'd got a strong impression that he was pickign his words with care.


Creo que muchas cosas se han dicho y escrito acerca del sueño americano. Ese sueño del que todos hemos oído hablar, que con algo de vergüenza envidiamos como proyecto de nación, o que con bronca y resentimiento solemos criticar. The Great Gatsby es una crítica a ese ideal llevado al ridículo por gente que tiene un estilo de vida ostentoso, lujoso y vano.

Escrito en esa época de hedonismo para pocos, The Great Gatsby es casi casi un autorretrato de F. Scott Fitzgerald, un tipo que siempre quiso ser rico y codearse con los adinerados, y que finalmente lo logró cuando se casó con Zelda y sus libros se empezaron a vender. Se juntaba con la crème de la crème y escribía para alimentar los vicios de su mujer y su estilo de vida de despilfarro constante. Es más, se peleaba con Hemingway por todo este tipo de cuestiones, porque si bien pertenecían a la misma generación y participaban de la íntima cohorte de artistas que vivía en París y se juntaba en la casa de Gertrude Stein, poco tenían en común en cuanto a su concepción del dinero, las mujeres y la literatura.

Según cómo se lo lea, entonces, a algunos por ahí les parece que este libro es un poco apologético, o por ahí un regaño, o una reflexión sobre las consecuencias de tener plata y hacer cualquiera. A mí me gusta pensar que Fitzgerald se descargó un poquito y se dijo: "¿y qué tal si ser adinerado no es lo mejor del mundo, y si por ahí uno se manda una macana y no lo puede salvar ni Don Billetín?". Y no me adelanto a nada, porque nuestro querido Sr. Gatsby, se sabe, oculta algo desde el principio. Un tipo tan encantador que en realidad lleva su absurdo a cuestas, peinado para atrás con gomina.

Y como no podía faltar, la trivia. Para todos aquellos que hayan visto Medianoche en París (la peli de Woody Allen), saben que el F. Scott Fitzgerald que aparece ahí no es ni más ni menos que Loki. También muchos saben que Zelda, la esposa de Fitzgerald, fue la que legó su nombre a un videojuego que es mil veces más importante para la cultura occidental que este libro (por cierto, Zelda es la princesa Zelda, porque el personaje principal se llama Link). Y finalmente, el dato que nadie esperaba, este libro inspiró a otro videojuego, también para NES. Se llama The Great Gatsby, y nosotros somos Nick Carraway, cuya primera misión es pegarle a la gente con su sombrero, para terminar encontrando a Gatsby en el jardín. Se lo puede terminar 15 minutos, y recomiendo que lo jueguen una vez que hayan terminado el libro.


Puntuación: 7/10 ulis.

Trago ideal para acompañar el libro: Bloody Mary.

Próximo libro: Franny and Zooey, de J.D. Salinger

jueves, 6 de septiembre de 2012

The Catcher in the Rye - J. D. Salinger

With cigarettes and all, the check came to about thirteen bucks. I think they should've at least offered to pay for the drinks they had before I joined them—I wouldn't've let them, naturally, but they should've at least offered. i didn't care much, though. They were so ignorant, and they had those sad, fancy hats on and all. And that business about getting up early to see the first show at Radio City Music Hall depressed me. If somebadoy, some girl in awful-looking hat, for instance, comes all the way to New York—from Seattle, Washington, for God's sake—and ends up getting up early in the morning to see the goddam first show at Radio City Music hall, it makes me so depressed I can't stand it. I'd've bought the whole three of them a hundred drinks if only they hadn't told me that.


Resulta imposible no quererlo a nuestro protagonista y narrador, el joven Holdern Caulfield: un tipo honessssto, medio perdido pero con la convicciones en orden, un nostálgico, un auténtico, un admirador de las buenas formas, medio misántropo pero buen tipo.

El relato empieza cuando a Holden lo echan de la preparatoria Pencey por sus bajas notas. Sabiendo lo que significaba volver a su casa después de que lo echaran (una vez más) de un colegio, decide emprender un pequeño viaje. El primer destino es Nueva York, pero su intención es que el rumbo se lo marquen las circunstancias.

De esta manera, termina vagueando por las calles de Nueva York, llamando a sus amigos y amigas para ir al cine o a tomar algo, teniendo citas, tratando de conseguirse una minita. A medida que trascurre su viaje se va dando cuenta de las miserias del mundo adulto, de todas las cosas y caras falsas que hay, y hace un esfuerzo consciente para no caer en eso. También se da cuenta de que lo que más le repugna son justamente los jóvenes adolescentes que tratan de emular todo aquello de los adultos que Holden tanto detesta.

Al mismo tiempo, se da cuenta de que lo que más le gusta en la vida son los niños. Es un nostálgico de la inocencia de los más chiquitos, de su autenticidad, su falta de secretos y mezquindades. En ese sentido su viaje es también un viaje por las distintas etapas de maduración, porque se va convirtiendo en un adulto al mismo tiempo que añora ser un niño.

Una mención aparte debería merecer el uso del lenguaje en esta novela. Salinger pone en boca de Holden diálogos que uno escucharía en la vida cotidiana, recontra coloquial y con las maneras y vocabulario de cualquier adolescente, y lo hace bien. Las instropecciones se hacen en ese argot también, en lugar de ponerse a filosofar de manera ordenada. Creo que gran parte de la efectividad del texto radica en el lenguaje de Holden.

Esta novela es una de esas que marcó un época en Estados Unidos. Según lo que he leído, al día de hoy lo siguen leyendo millones de jóvenes preuniversitarios y universitarios en todo el mundo angloparlante, y hasta lo siguen prohibiendo en unas cuantas secundarias estadounidenses. Supongo que el atractivo de la novela y de Holden como personaje es más que evidente, aunque no deja de sorprender que ese atractivo se haya mantenido por más de cincuenta años.

Por último, una curiosidad: nuestro protagonista Holden, que muchos dicen que está inspirado en el propio Salinger, odiaba las películas y el ambiente de Hollywood. El hijo de Salinger, Matt, es actor y tuvo el papel protagónico en Capitán América, aunque no la nueva, sino la de 1990 que es famosa porque se filmó en Yugoslavia en plena guerra civil y porque fue el primer intento de Marvel de hacer pelis. Capitán América tenía tan poco presupuesto que daba lástima: el traje que usó Matt Salinger era de una goma tan barata que se sobrecalentaba en las filmaciones, y un poco más y usan los bombardeos serbios para ahorrarse las escenas de acción contra Red Skull.


Puntuación: 10/10 ulis.

Se lo recomendaría a: todos aquellos que estén en plena crisis de la temprana edad.

Próximo libro: El reino de este mundo, Alejo Carpentier.

jueves, 30 de agosto de 2012

The Fall of the House of Usher - Edgar Allan Poe

He admitted, however, although with hesitation, that much of the peculiar gloom which thus afflicted him could be traced to a more natural and far more palpable origin—to the severe and long-continued illness—indeed to the evidently approaching dissolution—of a tenderly beloved sister, his sole companion for long years, his last and only relative on earth. "Her decease," he said, with a bitterness which I can never forget, "would leave him (him, the hopeless and the frail) the last of the ancient race of the Ushers." While he spoke, the lady Madeline (for so was she called) passed through a remote portion of the apartment, and, without having noticed my presence, disappeared. I regarded her with an utter astonishment not unmingled with dread; and yet I found it impossible to account for such feelings. A sensation of stupor oppressed me as my eyes followed her retreating steps. When a door, at length, closed upon her, my glance sought instinctively and eagerly the countenance of the brother; but he had buried his face in his hands, and I could only perceive that a far more than ordinary wanness had overspread the emaciated fingers through which trickled many passionate tears.


Aquí es donde uno se da cuenta de que el criterio de selección utilizados por Boxall et ál. sufre de incoherencias insalvables. Poe en su vida sólo escribió una  novela, The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket, y el resto son poemas y sus famosísimos cuentos. No nos engañemos: "The Fall of the House of Usher" es un cuento y no es, ni remotamente, una novela. No podría constituir nunca un libro, así que incluirlo en la lista de los 1001 libros es para mí un error. Yo creo que lo aquí primó, como admiten ellos mismos, fueron las ganas de incluir a Poe como escritor, porque además del cuento que nos compete, también incluyeron "The Purloined Letter" y "The Pit and the Pendulum" en esta selección. En fin...

Mucho podría decirse de Poe ¿verdad? Para empezar, yo creo que debe ser uno de los pocos autores en toda la historia de la literatura universal (bueh) que tiene un estilo tan característico que resulta reconocible en cada párrafo. Ese mismo estilo, creo yo, le ayuda mucho a crear las atmósferas y dar con el tono buscado.

En este cuento seguimos a nuestro narrador, quien recibe la carta de su amigo de la infancia Roderick Usher. Roderick, quien junto con su hermana eran los últimos vástagos de la familia Usher, sufre de una enfermedad y acude a su amigo en busca de ayuda. La enfermedad que lo aqueja no tiene nombre, pero sufre de una especie de hipersensibilidad, además de ser hipocondríaco. El narrador lo contiene todo lo que puede, leyéndole y hablando con él, pero al mismo tiempo uno empieza a sentir todo lo que pasa alrededor.

En efecto, la elección del título nos dice que la casa de "la Casa Usher" no se refiere sólo a Roderick y su hermana Madeline, sino también a la mansión en sí. La residencia de los hermanitos aporta al clima general de misterio y suspenso, a la oscuridad y al aire macabro, con cada uno de sus "movimientos".

Como es un cuento corto y no quiero arruinar nada más, voy a hacer un par de comentarios sobre Poe. Resulta que nuestro querido Edgar Allan fue hijo ilegítimo de una pareja de artistas itinerantes, que murieron antes de que éste cumpliera dos años. Lo adoptó una familia de Virginia, aunque viviría peléandose con su padre adoptivo. Fue a la universidad, pero dejó porque era muy borracho y se le acabó la plata. Se enlistó en el ejército pero se arrepintió en seguida y se hizo echar. Se casó con una prima que tenía 13 años y que no mucho después se murió de tuberculosis. Con esta vida horrible, sumido en la pobreza (nunca hizo un peso de sus obras) y borracho, Poe murió joven, a los 40 años.

Lo que sí, fue uno de los primeros escritores norteamericanos que creyó firmemente en la literatura como vocación, una idea muy romántica que caería simpática luego. Siempre creyó que debía dedicarse a eso y por eso siempre fue pobre. Ha sido una injusticia que no se lo haya reconocido en su momento (sobre todo en Estados Unidos), pero nadie le quita su aporte a las letras.


Puntuación: 9/10 ulis

Se recomienda leer: antes de irse a dormir, con sólo una muy tenue luz prendida, tapadito hasta la nariz. Si es posible, pedirle a un tío o abuelito que fume pipa y tenga bigote que se los lea.

Extra: recomiendo la adaptación a corto cinematográfico que hizo el grandioso Jan Svankmajer.

Próximo libro: The Catcher in the Rye, J. D. Salinger

jueves, 23 de agosto de 2012

El viejo y el mar - Ernest Hemingway

En la oscuridad el viejo podía sentir venir la mañana  mientras remaba oía el tembloroso rumor de los peces voladores que salían del agua y el siseo que sus rígidas alas hacían surcando el aire en la oscuridad. Sentía una gran atracción por los peces voladores que eran sus principales amigos en el océano. Sentía compasión por las aves, especialmente las pequeñas, delicadas y oscuras golondrinas de mar que andaban siempre volando y buscando y casi nunca encontraban, y pensó: las aves llevan una vida más dura que nosotros, salvo las de rapiña y las grandes y fuertes. ¿Por qué habrán hecho pájaros tan delicados y tan finos como esas golondrinas de mar cuando el océano es capaz de tanta crueldad? El mar es dulce y hermoso. Pero puede ser cruel, y se encoleriza tan súbitamente, y esos pájaros que vuelan picando y cazando con sus tristes vocecillas son demasiado delicados para la mar.


Justo ahora en mi clase de literatura estamos leyendo a Hemingway, aunque sólo los cuentos. Aproveché para meter en el medio este libro, que es cortito, y que había estado dando vueltas en casa (y otras casas, porque al parecer perteneció a mi tía). No me dejé amedentrar por la observación de mi viejo de que le pareció un embole, y le di para adelante. Él tenía el mismo libro pero en versión tapa dura; el texto era el mismo, pero venía con unas notas biográficas muy chéveres. Esta semana también me compré un par de pelis con Hemingway como personaje (Medianoche en París y Hemingway & Gellhorn), que todavía no vi, pero espero que cierren la Semana Hemingway.

Si no me equivoco, El viejo y el mar es la última novela que Hemingway publica (es decir, no contamos con las novelas póstumas). Supone un alejamiento de toda la etapa anterior en la que abundó la temática más o menos política, y eso responde también a que nuestro Ernest había dejado Europa para irse a vivir a Cuba. Ya se había alejado de las fiestas locas (en parte, porque varios de sus amigos artistas habían fallecido), de las aventuras extravagantes (aunque le quedaban algunas), de las mujeres (chau Gellhorn) y estaba ahí, muy pancho, en una cabañita en la costa cubana. Encima alternaba con Idaho para irse a cazar.

El viejo y el mar versa sobre un pescador cubano, Santiago, que ya es viejo y pobre, pero querido por la gente y, fundamentalmente muy orgullo. Muestra de ello es cuando, teniendo la olla vacía, le dice a Manolo que no le traiga comida, que él tenía arroz en la olla. Me hace acordar mucho a ese refrán japonés que dice 武士は食わねど高楊枝 (Bushi wa kuwanedo takayōji), que significa algo así como "El samurai, aunque no coma, usa escarbadientes".

Con su orgullo y todo, el tipo sabe que es viejo y que no está en plenitud de fuerzas. Sin embargo, se aventura al mar y se adentra y adentra, hasta que llega lejos. Pasa algunos momentitos de desesperación y empieza a extrañar a Manolín. Luego delira de a ratos y habla solo (constituye dos tercios del libro, y por ahí eso aburrió a mi viejo), luego con Dios y al fin, con el pescado enorme que logra pescar. No olvidemos tampoco que el título del libro nos obliga a pensar en el mar: omnipresente, fuente de alimentación, de alegrías y frustraciones, será el terreno donde Santiago probará su valor.

Para no anticipar el final, sólo diré que la enseñanza de este libro es que uno debe ser valiente, enfrentar las adversidades con las armas que uno tiene y, simplemente, animarse a hacer lo que uno cree que debe hacer. Es un libro sin pretensiones y sin dudas hay más de una lectura posible, porque era muy de Hemingway eso de la teoría del iceberg, de mostrarte sólo la puntita y dejar que cada uno reconstruya el resto. Las pistas están y si uno tiene ganas hay varias cosas para rescatar. Si uno no tiene ganas y quiere leerlo derechito en una noche (o en una tarde veraniega en pleno invierno como fue hoy) puede hacerlo y también lo disfrutará.


Puntuación: 8/10 ulis.

A quién se lo recomendaría: a todos los que (como yo) conversan mucho consigo mismos y tienen diálogos en la cabeza más que monólogos.

Próximo libro: The Fall of the House of Usher, Edgar Allan Poe.

domingo, 15 de julio de 2012

The Sound and the Fury - William Faulkner


"Breddren en sistuhn!" His voice rang again, with the horns. He removed his arm and stood erect and raised his hands. "I got de ricklickshun en de blood of de Lamb!" They did not mark just when his intonation, his pronunciation, became negroid, they just sat swaying a little in their seats as the voice took them into itself.
"When de long, cold —Oh, I tells you, breddren, when de long, cold...I sees de light en I sees de word, po sinner! Dey passed away in Egypt, de swingin chariots; de generations passed away. Wus a rich man: whar he now, O breddren? Wus a po man: whar he now, O sistuhn? Oh I tells you, ef you aint got de milk en de dew of de old salvation when de long, cold years rolls away!"

Uf. Antes que nada, me agrada pensar que lo terminé. La primera parte te parece que da vueltas por todos lados y no se entiende nada, y la segunda te parece insufrible. Recién a la tercera la cosa va queriendo, y cuando llegás a la cuarta y última parte decidiste si te gustó o no te gustó. Bueno, a pesar de todo, a mí me gustó.

The Sound and the Fury es un libro acerca de los Compson, una familia que supo tener sus días de gloria en el sur de los Estados Unidos, pero que para la época de entreguerras ya estaba venida a menos. Encima, la nena, Caddy, les salió medio atorranta, y el más chiquito, Maury/Benjy, les salió retrasado mental.

Habiendo dicho esto, ¡imagínense un capítulo entero narrado por Benjy! Este primer capítulo al principio los va a marear, pero cuando lleguen a la mitad van a entender cómo es la cosa, y cuando sigan con el segundo capítulo, narrado por Quentin, el más grande de los Compson, hasta lo van a extrañar. Después, el tercer capítulo lo narra Jason, el del medio, y el último tiene un narrador en tercera persona omnisciente.

El título del libro se explica, creo yo, por toda esta maraña de voces, de recuerdos intermitentes, de líos mentales y barullo en general. El sonido y la furia. (Y en realidad tiene una explicación más larga, con un verso de Shakespeare y una referencia a un personaje idiota, pero qué más da).

En fin, The Sound and the Fury te pinta un panorama de lo que es el sur de los Estados Unidos en esa época, nada menos que la periferia de una potencia mundial en ciernes, desgajada de la configuración económica hegemónica, con prácticas socioculturales que se miran al ombligo y miran hacia un pasado de esplendor (si no sos negro, claro). A veces es desesperante, y no es para menos: tenés cuatro narradores que te cuentan cuatro versiones distintas de un mismo episodio, y uno inevitablemente vuelve sobre sus pasos para entender qué es lo que está pasando. Todo esto tiene un sentido, claro está: mostrar lo fragmentario de la aprehensión humana, y la pluralidad de lecturas posibles de una misma (pedorra) realidad.

También hay mucho simbolismo, que seguro mucha gente puede interpretar mejor que yo, y hay, según Sartre, toda una cuestión con el tiempo. Ahora que lo pienso, aunque al principio me desesperó un poco, me gustó mucho la sección narrada por Benjy, donde el tiempo que se vivía era sólo el presente, puesto que el tipo era incapaz de asir la noción de pasado y bueno, futuro ni le pidan. La cuestión es que todos los recuerdos se le enciman, todos los vive como si fuera ahora, no maneja la idea de sucesión de hechos, ni mucho menos. Qué extraño ¿no? Sin dudas hay mucho más para decir del asunto, pero yo dejo acá, y recomiendo a cualquiera que le guste el tiempo (o que le haya gustado El tiempo, la peli de Kim Ki-Duk, que está buenísima y viene al caso), que lea aunque sea el primer capítulo. No se van a arrepentir.


Puntuación: 7/10 ulis

A quién se lo recomendaría: a todos los integrantes de la banda Mastodon.

Próximo libro a leer: Cándido, de Voltaire

viernes, 25 de mayo de 2012

The Call of the Wild - Jack London

Buck's first day on the Dyea beach was like a nigthmare. Every hour was filled with shock and surprise. He had been suddenly jerked from the heart of civilization and flung into the heart of things primordial. No lazy, sunkissed life was this, with nothing to do but loaf and be bored. Here was neither peace, nor rest, nor a moment's safety,. All was confusion and action, and every moment life and limb were in peril. There was imperative need to be constantly alert; for these dogs and men were not town dogs and men. They wre savages, all of them; who knew no law but the law of club and fang.


Por primera vez nos toca un libro donde el protagonista no es un humano, sino un animal. Nuestro héroe es Buck, un perrito mitad San Bernardo, mitad ovejero alemán, que andaba contento por los campos de California hasta que los caminos de la vida lo llevan a abrazar cada vez más su lado salvaje. Interesante, ¿no? Piensen que sus mascotas no están menos acostumbradas que ustedes a las comodidades de la vida moderna en la ciudad. Ya no saben qué es ir a cazar otro animalito para comérselo, sino, a lo sumo, acompañar a sus dueños al supermercado para comprar su comidita procesada. Bueno, Buck era básicamente así, y de golpe y a los golpes va aprendiendo las leyes de la vida salvaje.

Como este libro lo leí en clase, puedo hacer algunos otros comentarios un poco más interesantes. Ahora sé, por ejemplo, que Jack London es parte de la camada naturalista de EEUU (que incluye a Steinbeck y Dreiser, entre otros), y entonces cree que el peso de la herencia y la influencia del entorno determina casi toda tu vida. Si estuviéramos hablando de ciencias sociales, serían unos estructuralistas (y estructuralistas heavy, onda Althusser). El hombre (o el perro) no tiene la culpa de lo que hace (el chancho tampoco), lo que a la vez los convierte en seres a-morales. Era la época de Darwin y su El origen de las especies, así que en estos autores se mete bastante el tema de la selección natural y -hay que decirlo- el darwinismo social.

Todo esto y más está en el libro, que es corto: algo sumamente raro para los naturalistas, al parecer, puesto que son quienes empezaron la moda de hacer trilogías. Sin ir más lejos, Jack London escribió como 50 libros en su corta vida y siempre dijo y supo que no todos eran buenos. El tipo igual era un loco lindo, que pasó de la pobreza al reconocimiento, y aunque medio darwinista social dada su propia lucha, también fue socialista. Una vez estaba por ir a cubrir la guerra de los Boer en Sudáfrica y le cancelaron el trabajo cuando estaba en Londres esperando su siguiente barco. ¿Qué hizo? Se compró unas ropas hechas jirones y salió a vivir como un mendigo por 6 meses (!), lo que le dio material obtenido "científicamente" para escribir un libro. El mismo The Call of the Wild fue el resultado de las experiencias que le quedaron de su viaje al valle del Klondike en Canadá durante la época de la fiebre del oro. Obvio que fue y no se consiguió ni una pepita, pero de ahí sacó dos de sus libros más reconocidos -este y White Fang- así que se puede decir que la hizo.

Puntuación: 8/10 ulis

Próximo libro a leer: Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi.